A ponerse las alpargatas, porque lo que viene es joropo!!
Cuando Iris Linoska Rodríguez, una joven migrante venezolana de 24 años, llegó a Colombia, traía consigo el peso de la incertidumbre, el miedo de no saber qué vendría y la esperanza de ofrecerle un mejor futuro a su familia.
Junto a su pareja y sus dos hijas —de 8 y 5 años— se estableció en el municipio de Pasto, donde desde hace dos años ha intentado construir una vida más estable. Pero su camino, como el de muchas personas migrantes, no ha sido fácil.
Durante su embarazo, Iris enfrentaba una realidad dura: sin regularización, ni ella ni su familia podían acceder a servicios esenciales como la salud. Sin embargo, nunca perdió la determinación.
“Cónchale, no la tenemos fácil. Llegar aquí fue como rama de un árbol, fue una broma dura. Pero me dije: a ponerse las alpargatas, porque lo que viene es joropo”, recuerda entre risas, con una fuerza que inspira.
Fue entonces cuando el apoyo del proyecto de Heartland Alliance International marcó una diferencia crucial. A través de la orientación especializada, Iris y su pareja lograron solicitar refugio, acceder a una entidad prestadora de salud y regularizar la situación de sus hijas. Hoy, su familia avanza en un proceso de estabilización y están en estudio para obtener el PEP-Tutor (Permiso por Protección Temporal).
Un emprendimiento, un futuro
Para Iris la estabilidad también se basa en la independencia económica. Por eso, decidió poner en marcha su emprendimiento de comidas rápidas, que opera desde un carro ambulante. Allí no solo genera ingresos, sino que logra el sostenimiento de su familia.
Su esposo Winder Daniel está recibiendo la formación sobre comportamiento emprendedor, marketing digital, formalización de emprendimientos, habilidades blandas, y gestión empresarial, mientras Iris disfruta su periodo de maternidad. A Iris, el salvoconducto, le ha servido también para sentirse más confiada y segura de que su unidad productiva será una importante fuente de ingresos sostenible para su hogar.
En Colombia el 55% de las personas migrantes se encuentran en condiciones de empleo informal (según datos del DANE y la OIM), iniciativas como la de Iris no solo son un acto de resiliencia, sino una vía real hacia la inclusión económica. La informalidad limita el acceso a derechos laborales, seguridad social y protección contra abusos, y afecta de forma desproporcionada a mujeres como Iris.
Cuando el apoyo es integral, los sueños caminan
Gracias al respaldo del proyecto, Iris ha recibido también acompañamiento en salud mental, mejorando su bienestar emocional y familiar, y participa en actividades comunitarias que fortalecen su red de apoyo.
La estabilización de las personas migrantes es posible cuando el acompañamiento es integral, los derechos son accesibles, y se confía en la capacidad de las personas para transformar su realidad.
Conozca cómo trabajar legalmente en Colombia, mientras espera la respuesta a la solicitud de refugio