Yurumanguí: la comunidad que restaura sus medios de vida con resiliencia y esperanza

Para llegar a Yurumanguí, una extensa comunidad enclavada en el corazón del Pacífico colombiano, es necesario embarcarse en una travesía fluvial de tres horas desde el casco urbano de Buenaventura. En esta región, donde el río se convierte en una arteria vital, el paisaje natural contrasta con la dura realidad de un territorio que ha sufrido el conflicto armado por años.

Yurumanguí, hogar de más de 5,000 personas distribuidas en 13 veredas, ha luchado durante décadas para preservar su identidad y restablecer sus medios de vida después de años de violencia, acceso limitado a servicios públicos, salud, educación y fuentes de empleo o subsistencia.

Entre 2001 y 2005 Yurumanguí vivió uno de los periodos más oscuros de su historia reciente. El conflicto armado tocó de lleno a esta comunidad afrodescendiente, donde los enfrentamientos entre grupos armados ilegales y los desplazamientos masivos hacia la zona urbana de Buenaventura se volvieron parte de la vida cotidiana. La masacre ocurrida en 2001 en la vereda El Firme dejó una profunda cicatriz en la memoria colectiva: siete personas fueron asesinadas, una mujer sufrió abuso sexual, y la comunidad entera fue desplazada.

El desplazamiento de más de 3,000 personas destruyó no solo la estabilidad económica, sino también las prácticas culturales que definían a Yurumanguí, como la pesca artesanal y la cacería. El miedo constante a quedar atrapados en el fuego cruzado o a no regresar a sus hogares llevó a muchas personas a abandonar su forma de vida tradicional.

La defensa del territorio: un hito de lucha

En medio de este contexto, la comunidad de Yurumanguí no se rindió. La Constitución de 1991 abrió un camino para las comunidades afrodescendientes en Colombia, otorgándoles el derecho a la propiedad colectiva de sus tierras. Bajo la Ley 70 de 1993, el Consejo Comunitario del Río Yurumanguí (CCRY) obtuvo en el año 2000 el título colectivo de 54,776 hectáreas de tierra, aunque con dificultades legales debido a la superposición de terrenos con intereses privados.

Tras una prolongada lucha legal, en 2017 la comunidad obtuvo una sentencia a su favor, restituyendo su territorio y cancelando los derechos de propiedad de terceros sobre esas tierras. Esta victoria no solo les devolvió sus tierras, sino también la esperanza de reconstruir su vida y economía en un territorio que siempre ha sido el pilar de su identidad.
Con el apoyo de Heartland Alliance International esta comunidad ha logrado avances significativos en la construcción de un futuro más seguro y sostenible. A través de un acompañamiento integral en diversas áreas, hemos trabajado de la mano con las organizaciones locales y los habitantes para fortalecer su capacidad de respuesta ante emergencias, restablecer sus medios de vida y fomentar la cohesión social. Estas acciones han sido clave para mejorar la calidad de vida de una población profundamente afectada.

Asociación Firme Barranco de Pescadores y Piangueras

La recuperación de los medios de vida ha sido otro pilar fundamental del proyecto. Hemos trabajado estrechamente con la Asociación Firme Barranco de Pescadores y Piangueras del Río Yurumanguí, conformada por 62 personas, para fortalecer su capacidad organizativa y económica. A través de talleres y acompañamiento técnico, la asociación fue fortalecida en aspectos clave como asociatividad, manejo de presupuestos, creación de planes de negocio y formulación de proyectos, asegurando que puedan gestionar su propia economía de manera sostenible.

Asimismo, se elaboró un portafolio de servicios que, junto con materiales de visibilidad, ha permitido que la asociación se posicione mejor en el mercado y pueda atraer nuevos clientes para sus productos artesanales. Las mujeres piangueras, en particular, recibieron apoyo en temas de psicoeducación, salud menstrual y autocuidado, así como en primeros auxilios psicológicos, tanto a nivel individual como colectivo, lo que ha mejorado su bienestar y capacidad productiva.

Preparación y mitigación de riesgos: un plan comunitario para el futuro

Uno de los logros más importantes fue la construcción y sistematización de un Plan Comunitario de Preparación y Mitigación de Riesgos. Este proceso, que incluyó múltiples encuentros de co-construcción comunitaria, permitió identificar los riesgos específicos que enfrenta Yurumanguí, tanto por el conflicto armado como por desastres naturales. A partir de un diagnóstico detallado, se diseñaron medidas claras y prácticas para que la comunidad pueda responder de manera efectiva ante situaciones de emergencia.

Además, se llevaron a cabo capacitaciones en primeros auxilios físicos y psicológicos, así como en derecho internacional humanitario y prevención del riesgo de minas antipersonales, garantizando que los miembros de la comunidad estén mejor preparados para enfrentar posibles emergencias. Este esfuerzo ha sido acompañado de la entrega de insumos, como vallas con principios del derecho internacional humanitario y maletín de primeros auxilios, que ahora forman parte del equipamiento comunitario disponible en caso de emergencias.

Fortalecimiento de la juventud: la iniciativa “Planeta Verde”

Los niños, niñas y adolescentes fueron una prioridad. La iniciativa juvenil “Planeta Verde” fue fortalecida con formaciones centradas en la protección de la niñez y adolescencia, brindando herramientas a los jóvenes para convertirse en agentes de cambio dentro de su comunidad. Además, se involucró a padres, madres y cuidadores fomentando un entorno protector que beneficia directamente a las nuevas generaciones.

Planeta Verde ha logrado un impacto significativo al empoderar a los jóvenes para que lideren actividades relacionadas con la protección ambiental y el bienestar comunitario. Esta iniciativa juvenil ha sido fundamental para promover un sentido de pertenencia y responsabilidad social en los adolescentes de Yurumanguí, quienes ahora cuentan con más herramientas para proteger y mejorar su entorno.

Transparencia y participación comunitaria: un consejo de asesoramiento

Finalmente, se creó un Consejo Comunitario de Asesoramiento y Rendición de Cuentas – CAAC, que ha sido clave para fortalecer la transparencia y participación comunitaria. Este consejo ha sido el puente entre la organización a la comunidad, permitiendo que sus miembros participen activamente en la toma de decisiones y en el seguimiento de las acciones implementadas en su territorio. Esta nueva estructura promueve la rendición de cuentas y fomenta la confianza entre los líderes comunitarios y los habitantes de Yurumanguí, asegurando que las acciones realizadas respondan a las necesidades reales de la comunidad.

El trabajo integral de este acompañamiento ha tenido un impacto profundo en la capacidad de la comunidad para enfrentar los desafíos del presente y construir un futuro más resiliente. A través de la preparación ante riesgos, la recuperación de los medios de vida, el fortalecimiento de la juventud y la promoción de la transparencia, Yurumanguí está mejor equipada para superar las dificultades que ha enfrentado durante años.

El éxito de este proyecto demuestra que, con el apoyo adecuado y un enfoque centrado en la comunidad, es posible transformar la vida de miles de personas, devolverles la esperanza y abrir nuevas oportunidades para las generaciones futuras, preservando su cultura, y fortaleciendo su economía a través de iniciativas como la pesca artesanal.

 

Discover more from Heartland Alliance International

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading