09 de abril: La memoria también es un acto de futuro
Cada 09 de abril, Colombia conmemora el Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado. No es solo una fecha para recordar lo ocurrido, sino para reconocer que sus consecuencias siguen presentes en la vida de millones de personas, familias y comunidades.
Hoy, miles de personas en el país siguen enfrentando las consecuencias del conflicto.
Según la Defensoría del Pueblo, durante 2025 más de 100.000 personas fueron desplazadas y cerca de 130.000 permanecieron confinadas. Estas cifras reflejan una realidad que persiste y recuerdan la urgencia de seguir acompañando a las comunidades afectadas por el conflicto armado.
Ocho años de acción humanitaria
Durante los últimos ocho años, hemos acompañado a más de 147 mil personas víctimas del conflicto armado en Colombia, a través de un modelo de atención integral que pone a las comunidades en el centro.
Nuestro trabajo ha llegado a territorios profundamente afectados en Valle del Cauca, Chocó, Nariño, Cauca, Córdoba y Cundinamarca, donde la presencia institucional es limitada, pero la fuerza de las comunidades sigue sosteniendo procesos de resistencia, cuidado y transformación.
Allí hemos estado. Escuchando. Acompañando. Construyendo junto a las personas.
A través de un enfoque multisectorial, hemos trabajado en salud mental, protección, acceso a derechos, seguridad alimentaria, medios de vida, agua, saneamiento y vivienda, entendiendo que la reparación también implica crear condiciones para vivir con mayor dignidad y autonomía.
Procesos que apoyan la transformación comunitaria
Acompañamos procesos sostenibles y duraderos que permiten que las personas y las comunidades superen las condiciones adversas. En este proceso hemos logrado:
- Acompañar a más de 12.000 personas en su proceso de reconocimiento como víctimas
- Fortalecer 28 comunidades con planes de protección frente a emergencias
- Impulsar el liderazgo de más de 500 jóvenes en sus territorios
- Brindar más de 39.000 servicios a mujeres y niñas en procesos de protección y fortalecimiento
- Promover iniciativas productivas que fortalecen la autonomía económica en comunidades rurales.
La memoria se construye cuando las personas recuperan su voz
Nuestro modelo parte de una convicción: las comunidades son protagonistas del proceso. A través de agentes comunitarios y espacios de participación, fortalecemos capacidades locales, promovemos la confianza y construimos soluciones sostenibles desde el territorio.
Hoy, cuando la crisis humanitaria persiste, reafirmamos nuestro compromiso con las víctimas del conflicto armado en Colombia. Seguimos apostando por una atención basada en la evidencia, sensible al contexto y centrada en las personas. Creemos en el poder de las comunidades y seguimos convencidos de que la memoria no solo se honra recordando, sino acompañando procesos que permitan reconstruir vidas con dignidad.